La ciudad fantasma

El bullicio de la gente que caminó durante años, quedó atrapado para siempre en los adoquines de aquellas aceras muertas, desgastadas, tan sombrías y vacías que a veces si escuchas bien, puedes oír los pasos  y las risa fantasmas de sus antiguos paseantes, restos de almas que la mantienen de alguna manera con vida, para no dejarla caer en el mas decadente de los sentimientos; La estrepitosa soledad de una ciudad mutilada por un pasado letal, que no puede aceptar su realidad.
                                                          Inés García Écija

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