Palabras en el exilio

Tan lejos, tan lejos huyó que fue a parar al lugar más lejano que pudiera existir. En ese lugar halló los pensamientos y palabras que la gente nunca llegó a decir. Odio, dolor...pero sobre todo miles y miles de palabras de amor abandonadas, agrietadas y oxidadas, que aguardaban en un silencio contenido a que algún día volviesen a estar en los labios de la persona que las exilió.
En ese momento se sentó apartando con delicadeza cada una de ellas para no dañarlas más de lo que ya estaban, y poco a poco se iba haciendo olvido hasta que dejó de ser y se hizo nada, y simplemente dejó de sentir.

                                                                                                                          Inés García Écija

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