Pensamiento 3

Fotografía cedida por Jesús Alvarez Segura

Gente que acallan los gritos de dolor que salen del corazón ardiente y te cosen el quejido al alma para que nunca lo puedas vomitar.
El dolor no se va, permanece contigo constante, por fuera una sonrisa por dentro tierras áridas de destierro de sentimientos. Contrólate, que no vean lo que duele, que callen para siempre los gritos, que el rugido del corazón se transforme en una fingida mueca de bienestar, así pues los demás se sentirán bien consigo mismo, así el desasosiego sólo les vendrá en sueños.


                                                                                                                 Inés García Écija

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