El libro de las palabras robadas


 Un día desperté muda.
Mis palabras se las llevó el tiempo, me las robó.
Me dijo en sueños que todo caduca, que ya era hora que nacieran, que tuvieran su oportunidad, al menos en otros labios más libres, menos encadenados por el miedo y la tristeza.
Me decía que las palabras son livianas y deben nacer para volar, para sentir, para inspirar e incluso para dañar.
Me levanté entonces, más muerta que viva, más ausente que presente, más perdida que hallada y comencé a escribir el libro de las palabras robadas.

                                                                                                                    Inés García Écija

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